

Ya ha mucho tiempo que esto ocurrio, mi reino no solo esta devastado sino que ha sido tragado por el polvo y el olvido.
Solo vive en mis recuerdos y por eso planeo compartirlos, compartir mi historia y mi sufrimiento para que comprendan, bebedores de sangre y licantropos, la razon de mi enojo, la razon de mi sed de venganza.
Mi vida era bella, siendo yo la princesa de un antiguo reino, siendo la hija de el indiscutible y bondadoso rey de el reino de Chambre.
Un reino pacifico cuya unica intencion era preservar su historia y compartir la cultura, el enseñar a otros la poderosa magia que todos sus habitantes sabiamos controlar y en mostrarles como usarla de manera benefica y no belicosa.
Viviamos bien, envueltos en belleza y tranquilidad, un valle encantador, con lagos y lagunas, cascadas y bellas montañas.
Todo eso cambio una noche, con la llegada de una legion de bebedores de sangre, eran muchos y eran poderosos, armados no solo con sus poderes y sus colmillos sino con armas de aspecto amenazador y con una sed de sangre terrible.
Nosotros eramos mas, pero ninguno sabia como blandir una espada, como empuñar una daga, como tirar con arco, los mas experimentados en nuestra magia intentamos detenerlos, pero todo fue en vano, lentamente se fue consumiendo mi gente.
Mi padre, al ver que la ofensiva no seria para nada provechosa intento negociar, pero esos seres solo deseaban una cosa y no cambiarian su opinion, deseaban la sangre de nuestros pobladores y la extension de nuestras tierras, mi padre se nego y fue asesinado, por lo que aquellas criaturas de adueñaron de todo
Eran cultos, no habia duda, pues al ser yo la hija de el monarca no me mataron como a todos los demas, sino que me hicieron prisionera, diariamente recibia la visita de un inmortal, era hermoso, de eso no habia duda, el me llevaba mi alimento y, poco despues se alimentaba de mi, logramos una extraña simbiosis pues yo no podia esperar el momento en que el hiciera su aparicion por la puerta de mi celda y el no podia esperar el momento en bajar a alimentarse. Incluso habia momentos en que bajaba con el unico pretexto de "Ver como estaban los prisioneros" compartiamos agradables charlas en ese momento, llegando a la conclusion de que, si estuviera en su poder liberarme ya lo habria hecho.
Algun tiempo despues todo eso cambio, me encontraba esperando en mi celda, preguntandome la razon por la que ese inmortal no habia aparecido cuando un terrible aullido me erizo la piel, como pude me incorpore y al asomarme por la minuscula ventana pude ver a una enorme manada de lobos que se acercaban, enormes, feroces y completamente antinaturales, una anciana hechizera que habia pertenecido en algun momento a la realeza y que se encontraba en la celda contigua ahogo un grito, Licantropos, fue su unica palabra.
Los vampiros irrumpieron en la mazmorra, no pude ver a el inmortal que deseaba, en vez de eso un terrible espectaculo fue el que presencie, un grupo de licantropos entraron a la camara y despacharon a todos los vampiros despues de una sangrienta lucha, abrieron las celdas y comenzaron a matar a algunos y a otros simplemente dejarlos ahi, corri con la suerte de ser dejada en paz, al menos eso creia en ese momento.
Las noches pasaban y todo indicaba que ya no habia inmortales ahi, estuve a merced de los lobos durante semanas, me encadenaron a la pared con pesados grilletes, manos, pies y cuello, recibia azotes todas las noches y maltrato fisico, me clavavan distintos objetos en la piel y mas de una vez los dejaron ahi toda la noche lo peor no era eso, sino que, cuando los lobos dejaban de serlo, para transformarse en humanos (Igual de salvajes que las bestias) me maltrataban incluso peor, llegaron a violarme incontables veces, todo eso mientras yo lloraba por mi antiguo reino e intentaba olvidar mi sufrimiento.
Una noche mi tormento termino, un grupo nutrido de poderosos vampiros volvieron a irrumpir en el reino, terminando con la vida de los lobos de una vez por todas, al menos eso me decian mis pensamientos, cuando poco faltaba para el amanecer la puerta de el calabozo se abrio de golpe y unos pasos resonaron por la camara, apresuradamente, mi puerta se abrio y ahi pude ver a aquel inmortal que antaño habia sido mi amor platonico, ahi estaba el, me senti tan aliviada de tenerlo frente que me heche a llorar en ese mismo momento, el tambien parecio aliviado, me murmuro unas reconfortantes palabras al oido y rompio los grilletes que me aprisionaban, menos el del cuello, desconocia la razon en ese momento.
Me llevo en brazos hasta donde estaban los demas, ellos al verme se acercaron pero el los rechazo alegando que yo era su trofeo de batalla, que me dejaran en paz y que se fueran a buscar a otras personas, no les quedo mas remedio que obedecer, tenia razon, pero no supe que paso despues ya que me quede dormida.
Al despertar estaba recostada en una cama en una habitacion que pude reconocer como la que algun dia fuese mia, el estaba sentado a mi lado y cuando vio que habia despertado rompio finalmente el grillete que rodeaba mi cuello, acercando sus labios y perforando mi piel con sus colmillos, no senti dolor, al contrario, fue un placer indescriptible, despues, y lentamente se abrio una profunda herida en su muñeca y me dijo que bebiera, dejando caer unas gotas sobre mis labios, bebi al instante, y despues todo se volvio negro.
Cuando desperte el se encontraba a mi lado, me ayudo a levantarme y me explico todo lo que tenia que saber, ahora yo era una inmortal, tomandome de la mano me condujo al patio del castillo y me hizo empuñar una espada, frente a mi se encontraba uno de los lobos, ya transformado en humano, supe lo que el queria y lo hize, mate a ese hombre sin el menor remordimiento, despues de todo eran ellos los que me habian quitado la humanidad, no mi Maestro.
Esa es mi historia, comprendan entonces que mis acciones corresponden a la venganza por mi dolor, no es una diversion, sino una necesidad.
Pues las marcas de mi destino no estan solo grabadas en mi mente y mi orgullo, sino tambien en todo mi ser, mi cuerpo y mi alma.
Solo vive en mis recuerdos y por eso planeo compartirlos, compartir mi historia y mi sufrimiento para que comprendan, bebedores de sangre y licantropos, la razon de mi enojo, la razon de mi sed de venganza.
Mi vida era bella, siendo yo la princesa de un antiguo reino, siendo la hija de el indiscutible y bondadoso rey de el reino de Chambre.
Un reino pacifico cuya unica intencion era preservar su historia y compartir la cultura, el enseñar a otros la poderosa magia que todos sus habitantes sabiamos controlar y en mostrarles como usarla de manera benefica y no belicosa.
Viviamos bien, envueltos en belleza y tranquilidad, un valle encantador, con lagos y lagunas, cascadas y bellas montañas.
Todo eso cambio una noche, con la llegada de una legion de bebedores de sangre, eran muchos y eran poderosos, armados no solo con sus poderes y sus colmillos sino con armas de aspecto amenazador y con una sed de sangre terrible.
Nosotros eramos mas, pero ninguno sabia como blandir una espada, como empuñar una daga, como tirar con arco, los mas experimentados en nuestra magia intentamos detenerlos, pero todo fue en vano, lentamente se fue consumiendo mi gente.
Mi padre, al ver que la ofensiva no seria para nada provechosa intento negociar, pero esos seres solo deseaban una cosa y no cambiarian su opinion, deseaban la sangre de nuestros pobladores y la extension de nuestras tierras, mi padre se nego y fue asesinado, por lo que aquellas criaturas de adueñaron de todo
Eran cultos, no habia duda, pues al ser yo la hija de el monarca no me mataron como a todos los demas, sino que me hicieron prisionera, diariamente recibia la visita de un inmortal, era hermoso, de eso no habia duda, el me llevaba mi alimento y, poco despues se alimentaba de mi, logramos una extraña simbiosis pues yo no podia esperar el momento en que el hiciera su aparicion por la puerta de mi celda y el no podia esperar el momento en bajar a alimentarse. Incluso habia momentos en que bajaba con el unico pretexto de "Ver como estaban los prisioneros" compartiamos agradables charlas en ese momento, llegando a la conclusion de que, si estuviera en su poder liberarme ya lo habria hecho.
Algun tiempo despues todo eso cambio, me encontraba esperando en mi celda, preguntandome la razon por la que ese inmortal no habia aparecido cuando un terrible aullido me erizo la piel, como pude me incorpore y al asomarme por la minuscula ventana pude ver a una enorme manada de lobos que se acercaban, enormes, feroces y completamente antinaturales, una anciana hechizera que habia pertenecido en algun momento a la realeza y que se encontraba en la celda contigua ahogo un grito, Licantropos, fue su unica palabra.
Los vampiros irrumpieron en la mazmorra, no pude ver a el inmortal que deseaba, en vez de eso un terrible espectaculo fue el que presencie, un grupo de licantropos entraron a la camara y despacharon a todos los vampiros despues de una sangrienta lucha, abrieron las celdas y comenzaron a matar a algunos y a otros simplemente dejarlos ahi, corri con la suerte de ser dejada en paz, al menos eso creia en ese momento.
Las noches pasaban y todo indicaba que ya no habia inmortales ahi, estuve a merced de los lobos durante semanas, me encadenaron a la pared con pesados grilletes, manos, pies y cuello, recibia azotes todas las noches y maltrato fisico, me clavavan distintos objetos en la piel y mas de una vez los dejaron ahi toda la noche lo peor no era eso, sino que, cuando los lobos dejaban de serlo, para transformarse en humanos (Igual de salvajes que las bestias) me maltrataban incluso peor, llegaron a violarme incontables veces, todo eso mientras yo lloraba por mi antiguo reino e intentaba olvidar mi sufrimiento.
Una noche mi tormento termino, un grupo nutrido de poderosos vampiros volvieron a irrumpir en el reino, terminando con la vida de los lobos de una vez por todas, al menos eso me decian mis pensamientos, cuando poco faltaba para el amanecer la puerta de el calabozo se abrio de golpe y unos pasos resonaron por la camara, apresuradamente, mi puerta se abrio y ahi pude ver a aquel inmortal que antaño habia sido mi amor platonico, ahi estaba el, me senti tan aliviada de tenerlo frente que me heche a llorar en ese mismo momento, el tambien parecio aliviado, me murmuro unas reconfortantes palabras al oido y rompio los grilletes que me aprisionaban, menos el del cuello, desconocia la razon en ese momento.
Me llevo en brazos hasta donde estaban los demas, ellos al verme se acercaron pero el los rechazo alegando que yo era su trofeo de batalla, que me dejaran en paz y que se fueran a buscar a otras personas, no les quedo mas remedio que obedecer, tenia razon, pero no supe que paso despues ya que me quede dormida.
Al despertar estaba recostada en una cama en una habitacion que pude reconocer como la que algun dia fuese mia, el estaba sentado a mi lado y cuando vio que habia despertado rompio finalmente el grillete que rodeaba mi cuello, acercando sus labios y perforando mi piel con sus colmillos, no senti dolor, al contrario, fue un placer indescriptible, despues, y lentamente se abrio una profunda herida en su muñeca y me dijo que bebiera, dejando caer unas gotas sobre mis labios, bebi al instante, y despues todo se volvio negro.
Cuando desperte el se encontraba a mi lado, me ayudo a levantarme y me explico todo lo que tenia que saber, ahora yo era una inmortal, tomandome de la mano me condujo al patio del castillo y me hizo empuñar una espada, frente a mi se encontraba uno de los lobos, ya transformado en humano, supe lo que el queria y lo hize, mate a ese hombre sin el menor remordimiento, despues de todo eran ellos los que me habian quitado la humanidad, no mi Maestro.
Esa es mi historia, comprendan entonces que mis acciones corresponden a la venganza por mi dolor, no es una diversion, sino una necesidad.
Pues las marcas de mi destino no estan solo grabadas en mi mente y mi orgullo, sino tambien en todo mi ser, mi cuerpo y mi alma.

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